Respeto todas las religiones y considero que las personas que tienen fe tienen un apoyo espiritual ausente en las personas que no creen en nada. Sin embargo, lo que sí no comparto es la posición que asumen muchas personas creyentes cuando dejan todo “en manos de Dios”. Señores, el destino hay que labrarlo nosotros mismos. Hace poco me contaron sobre una persona que llevaba cinco días sin energía eléctrica en la casa por un accidente que había sucedido cerca y cuando le sugirieron comprar generador eléctrico para terminar con tan incómoda y desesperante situación dijo que no, que eso estaba en manos de Dios y que no podía hacer nada.

En ese caso, sin dudas, hay una postura irracional y para nada inteligente. Aunque Dios nos pueda ayudar no nos podemos quedar de brazos cruzados ante las situaciones difíciles esperando la “solución divina”. Hay que hacerle frente al problema y solucionarlo, o al menos intentarlo. Si te quedas sin corriente, busca un generador eléctrico, si te enfermas, ve al médico, si no tienes dinero, trabaja. Aunque en ocasiones las cosas no tienen solución, la mayoría de las veces depende de nuestras acciones.