Si bien los edificios construidos en el siglo XXI necesitan constantemente del concurso de albañiles y carpinteros, que dejaremos para la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, edificio gótico que caracteriza nuestra querida ciudad de Barcelona. Hace algunos meses los periódicos locales dieron a conocer las fechas de la nueva restauración del edificio, construido en el lejanísimo siglo XIII. Fíjate si la construcción fue concienzuda, que la dieron por terminada nada menos que en el siglo XV, dos centurias después (200 años). La nueva restauración, que como se imaginarán ha habido muchas a lo largo de los años, se debió a que los arquitectos encargados de velar por la calidad de la estructura, declarada patrimonio de la ciudad, detectaron fisuras en algunas vigas de la capilla principal. Automáticamente las autoridades eclesiásticas, así como las autoridades gubernamentales se dieron a la tarea de organizar una reparación capital, que incluyó la soldadura de las vigas comprometidas con soldadores inverter de ventageneradores.net.

na tropa de arquitectos e ingenieros especializados en construcciones antiguas se inmiscuyeron en el proyecto, uno de los más ambiciosos que ha apadrinado en ayuntamiento de la ciudad. Pero no es para menos, ya que la catedral, sede actual del Arzobispado de Barcelona, constituye un edificio emblemático de Cataluña.
Es muy curiosa la historia de esta iglesia, que parece estar en tierra santa. Digo esto porque la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia no es la primera edificación de este tipo que erigen en el lugar que hoy ocupa. Se sabe, por los estudios arqueológicos realizados, que anteriormente estuvieron emplazados allí una antigua catedral románica, una iglesia visigoda y hasta una basílica paleocristiana.

Esta situación se corresponde perfectamente con la costumbre europea de emplazar una iglesia en el centro económico de la ciudad, siendo esta el eje de las reuniones de la ciudadanía, conformada por fieles creyentes en la palabra de Dios.

La trascendencia de esta cultura milenaria se puede apreciar cronológicamente gracias al minucioso estudio hecho por los historiadores y museógrafos del Museo de Historia de la Ciudad, ubicado en los predios de la catedral.

Dicho edificio alcanzó su gloria arquitectónica cuando la declararon Monumento Histórico-Artístico Nacional, contándose entre las pocas de España en tener tan alta distinción.
La catedral debe su nombre a una mártir de la iglesia católica. Según cuentan las leyendas, la niña Eulalia fue torturada por su fe en Dios y debió soportar trece torturas dolorosísimas. Actualmente Santa Eulalia es patrona de la ciudad de Barcelona.